jueves, 12 de junio de 2008

EDAD MEDIA


Edad Media



Roma y la culminación del mundo clásico.


El ascenso del mundo romano desde la constitución de Roma en ciudad en el siglo VI a.C. al poderoso imperio forjado en tiempos de Augusto fue un largo proceso que, arrancando con la conquista de la península Itálica, logró adueñarse de todo el Mediterráneo. En este proceso, Roma incorporó e hizo suya la cultura helenística, que se convirtió en el soporte de la expansión romana. Pero el sistema político y administrativo de la República romana fue incapaz de hacer frente a las sucesivas conquistas que desbordaban el horizonte mediterráneo para, siguiendo el sueño de Alejandro, incorporar pueblos y culturas muy diversos en una misma entidad jurídico-política.
Las guerras civiles acabaron con la República, y el Imperio permitió abordar la organización administrativa y política de un grandioso espacio geopolítico, al que los conquistadores se aplicaron en romanizar. La grandeza del Imperio no podía medirse sólo por el crecimiento progresivo de sus fronteras, que alzanzaron su mayor extensión con Trajano y Adriano, sino por la probada capacidad de la administración romana de incorporar a las provincias más alejadas a la vida, los gustos y la cultura romano-helenística, mediante la destrucción primero de la resistencia nativa, para proceder luego a la aculturación de sus notables y dirigentes hasta convertirlos en nuevos ciudadanos de Roma. Las crisis de los siglos III y IV d.C. reflejan el ocaso de la civilización romana.
Los orígenes de Roma
Hacia el año 1000 a.C. llegaron a la región del Lacio los latinos, pertenecientes al pueblo itálico. En las colinas situadas junto al río Tíber fundaron pequeños poblados y se unieron en la Confederación Latina. Una de estas aldeas, la futura Roma, fue invadida por los etruscos, que la urbanizaron y protegieron con murallas haciendo de ella una auténtica ciudad. A finales del siglo VI a.C., los romanos expulsaron a los etruscos y cambiaron a los antiguos reyes por un sistema de gobierno republicano. Aparecieron en este momento dos instituciones que tendrán gran importancia en la futura historia romana: el senado, formado por los jefes de las distintas gens, y los cónsules.
El poder creciente de los romanos los enfrentó a sus vecinos. Así, Roma, durante el siglo V a.C., tuvo que imponer su autoridad en la Confederación Latina, organizarse políticamente y hacer frente a las luchas intestinas que protagonizaban patricios y plebeyos.
La expansión romana por la península Itálica
Antes de iniciar la etapa de expansión por la península Itálica, los romanos tuvieron que enfrentarse a la invasión de los galos, los cuales, después de ocupar el valle del Po, se lanzaron sobre la Italia central y, tras derrotar a los romanos en el río Allia (390 a.C.), saquearon Roma. Los romanos se rehicieron rápidamente y consiguieron detener posteriores invasiones galas. Roma tuvo que luchar nuevamente con sus vecinos: venció a los latinos y a los hérnicos, incorporó los territorios volcos y la Campania (341 a.C.) y, a través de esta región, recibió la influencia helénica. Las ciudades latinas se sublevaron, aunque sin éxito, y Roma disolvió entonces la Confederación Latina, convirtiéndose en la capital del Lacio (338 a.C.).
Los romanos se adueñaron de la Italia central al vencer a los poderosos samnitas, los galos, los etruscos y los umbros. Finalmente, tras la victoria sobre Tarento y su posterior ocupación (272 a.C.), Roma estableció su dominio sobre toda la península Itálica en el año 264 a.C.
La expansión romana por el Mediterráneo
Una vez dueños de la península Itálica, los romanos se lanzaron a la conquista del Mediterráneo. La poderosa Cartago, con la que se había establecido en 348 a.C. un tratado que delimitaba las respectivas áreas de influencia, fue el primer enemigo a batir para establecer su dominio sobre el Mediterráneo central y controlar el comercio marítimo, las explotaciones agrícolas y la producción minera, actividades en las que los cartagineses habían demostrado gran habilidad. Las luchas entre ambos se conocen como las guerras púnicas, porque los romanos denominaban punos a los cartagineses.
Las guerras púnicas
Durante la primera guerra púnica (264-241 a.C.), cuyas hostilidades se iniciaron por el ataque cartaginés a Siracusa, los romanos formaron rápidamente una escuadra que, tras perder las primeras batallas, liquidó las naves cartaginesas en las islas Egates; éstos tuvieron que aceptar la paz y cederles Sicilia y Cerdeña. La pérdida de sus posesiones, que suponía para Cartago la falta de materias primas y la imposibilidad de reclutar mercenarios, así como el pago de tributos de guerra, era una pesada losa para los cartagineses, por lo que la nueva familia influyente de Cartago, los Bárcidas, decidió intervenir militarmente en la península Ibérica. Amílcar Barca desembarcó en Gadir (Cádiz), conquistó el sur y extendió el dominio púnico hacia el sudeste, fundando Carthagonova (Cartagena). La firma de un nuevo tratado (226 a.C.) estableció los límites de influencia entre Roma y Cartago en la península Ibérica, pero los sucesores de Amílcar, su yerno Asdrúbal y, asesinado éste, su hijo Aníbal, continuaron la expansión y atacaron la colonia protegida de los romanos, Sagunto. La ocupación de Sagunto por Aníbal (247-183 a.C.) fue el inicio de la segunda guerra púnica (218-201 a.C.). Aníbal estaba convencido de que sólo se podría derrotar a Roma en su propio territorio, por lo que atravesó los Alpes con un gran ejército, venciendo y aniquilando a los romanos en Tesino, Trebia, Trasimeno y, sobre todo, en Cannas (216 a.C.). A continuación, Aníbal se dirigió hacia Roma, pero sin decidirse a atacarla. Mientras, la guerra se desplazó hacia Iberia: Publio Cornelio Escipión (235-183 a.C.) ocupó Carthagonova (209 a.C.), derrotó a los cartaginenses en Illipa y se apoderó de Gadir. Luego se dirigió a África y amenazó directamente a Cartago; Aníbal acudió a defenderla y fue derrotado en la batalla de Zama o Narragara (202 a.C.). Con esta derrota, Cartago perdió definitivamente sus posesiones en el Mediterráneo, en la península Ibérica y en África (con la devolución al reino númida de sus posesiones), y se convirtió de hecho en una colonia romana. Una vez expulsados los cartagineses de Iberia, los romanos iniciaron su conquista, que se prolongó hasta el reinado de Augusto (63 a.C. - 14 d.C.).
La última etapa de la expansión mediterránea
La alianza de Filipo V de Macedonia (h. 238-179 a.C.) con Aníbal sirvió de pretexto para que los romanos ocuparan Grecia. Las victorias de Cinoscéfalos (197 a.C.) y Pydea (168 a.C.), en las dos guerras macedónicas, pusieron a Macedonia bajo el total dominio romano. Poco después, el rey de Siria, Antíoco III (223-187 a.C.), aliado de los griegos, fue vencido en las Termópilas y posteriormente en Magnesia (190 a.C.).
Roma había ocupado en 122 a.C. la llanura del Po y el sur de las Galias, y en 123 a.C. las islas Baleares. El Mediterráneo era ya el "Mare Nostrum".
Aníbal (247-183 a.C.) General cartaginés. Invadió Italia cruzando los Alpes con su formidable ejército. Cayó sobre Roma tras vencer en la batalla de Cannas (216 a.C.), pero regresó para defender Cartago de Escipión. Derrotado en Zama (202 a.C.) y entregado a Roma, se suicidó.

Fuente bibliográfica: Gran Enciclopedia Interactiva
© 2006 EDITORIAL OCEANO



Roma.



Cap. de Italia, de la región del Lacio y de la prov. hom. Sit. Junto al r. Tíber, su gran expansión urbana se efectuó a partir de 1870, tras convertirse en cap. del país; 2 540 829 hab. (3 761 067 la agl.urb.). El sector terciario ocupa a gran parte de la pob., aunque existe también una creciente ind.
Hist. Al parecer, Roma fue fundada h. 754 o 750 a.C. como resultado de la fusión de los latinos y sabinos del Lacio con los etruscos. El gobierno de la nueva c. se confió a un senado formado por los jefes de las distintas gens y a un rey electivo. Al lado de estas gens iba aumentando, a causa de un mov. Migratorio, la plebe, desprovista de derechos políticos. A fines del s. VI a.C. una revuelta nobiliaria abolió la monarquía e instauró la Rep. Aristocrática, que duró hasta el año 38 a.C. y que se distinguió de la expansión exterior del pueblo rom. Y por la lucha de la plebe por obtener derechos ciudadanos. Tras una serie de guerras civiles promovidas por los jefes militares, Octavio consiguió imponerse. Con el rango de emperador, se hizo con el gobierno absoluto de toda la prov. y de la c. de Roma. El llamado Alto Imperio consolidó la dominación rom. En el mundo ant. Y, tras un periodo de anarquía militar, con Diocleciano se inicia el Bajo Imperio, del que destaca la cristianización de los rom. Y la presión de los bárbaros en las fronteras. A fines del s. IV, a la muerte de Teodosio, el Imperio quedó dividido entre sus hijos Honorio y Arcadio. El Imperio rom. De Oriente o bizantino, se mantuvo hasta fines de la E.Med. (1453). El de Occidente cayó bajo la oleada de invasiones bárbaras (476). A la caída del Imperio, la c. de Roma asumió la función de centro de cristianismo y sede pontificia.
Arte. El primer arte rom. Nació en el s. II a.C. por contacto con la cultura helenística del S de Italia. Arq. De la época republicana se conservan los templos de la Fortuna y de Vesta, de estilo gr. Durante el Imperio se dio mayor importancia al urbanismo (plazas, foros) y a los juegos (anfiteatros, teatros, circos) y se acentuó el gusto por lo monumental (termas de Caracalla y Diocleciano). Esc. La estatuaria, aunque inspirada en la gr., tiene un sentido rom. Se cultiva también el bajorrelieve y la escultura funeraria. Otros relieves celebran batallas y triunfos (arco de Tito, columna Trajana). Pint. Apenas nos han llegado ejemplos, y hemos de basarnos casi exclusivamente en los frescos hallados en Pompeya y Herculano, de clara inspiración helénica.
Lit. Como ocurrió en el arte, la producción literaria en latín no se desarrolló hasta entrar en contacto con la lit. gr. El primer autor de importancia fue Ennio, que escribió un poema épico sobre la historia de Roma. La comedia contó con dos grandes autores: Plauto y Terencio. En prosa destacan Tito Li- vio, Cicerón, César, Salustio, Cátulo y Lucrecio. La poesía alcanzó el mayor auge con el Imperio: Virgilio, Ovidio, Horacio. En el periodo siguiente, llamado edad de plata, predominan los escritores hispánicos: Séneca, Marcial, Lucano, Quintiliano, etc. En prosa, Petronio, Tácito (que crea un nuevo estilo de historia), Suetonio y Plinio el Viejo.
Rel. La rel. gr. influyó en la rom. A través de los etruscos y la Magna Grecia. Júpiter se identificó con Zeus y dominó a los restantes dioses, que también encontraron su paralelo con los dioses gr. En el culto rom. Se distinguía el culto público (templos) y el privado. La religiosidad rom. Rechazó los intentos de expansión de los primeros cristianos, pero la nueva creencia se afianzó en Roma tras la conversión de Constantino y pasó a jugar un imp. papel en la historia de la c.

Fuente bibliográfica: Nuevo Océano Uno. Diccionario Enciclopédico Color
© 2006 EDITORIAL OCEANO

lunes, 5 de mayo de 2008

EDAD ANTIGUA-LA INVENCIÓN DE LA ESCRITURA.



Edad Antigua.


Hist. (4000 a.C.-476 d. C). Primera e. de la historia. Abarca desde el descubrimiento de la escritura, en Oriente, hasta la invasión de los bárbaros y la caída del imperio romano.

Fuente bibliográfica: Nuevo Océano Uno.


Diccionario Enciclopédico Color
© 2006 EDITORIAL OCEANO.



Orígenes de la escritura.-


La escritura es uno de los descubrimientos intelectuales más importantes del mundo. Desde su origen, el hombre ha sentido la necesidad de comunicarse, expresando sus ideas y sentimientos de diversas formas: el gesto (apretón de manos), las señales ópticas (fuego, humo), las señales auditivas (silbato, aplauso, lenguaje), etc. Todas ellas de valor momentáneo. La necesidad de encontrar un medio de expresar ideas y sentimientos de forma no limitada al tiempo y al espacio es lo que hace evolucionar las formas de comunicación hasta llegar a la escritura.

Cuando la gente tuvo conciencia de la importancia de la escritura, ésta se había consolidado al ser utilizada ampliamente, y nadie recordaba cómo se había originado ni su progresiva evolución. Por este motivo, las sociedades primitivas consideraban la escritura un regalo de los dioses, como consideraron igualmente otras adquisiciones fatigosas y útiles del hombre: el lenguaje, el fuego, la agricultura, la domesticación de los animales, etc.

Al principio, los signos fueron sólo dibujos de objetos, y su finalidad era referirse a esos objetos o expresar una idea fácilmente sugerida por su contemplación. Así, por ejemplo, el dibujo del disco solar podía significar el Sol, pero también la idea de día. Dos flechas con sus puntas opuestas podían sugerir la idea de guerra. Esta manera de escribir, rudimentaria y simple, es conocida con el nombre de escritura pictográfica, o sea escritura pintada.

El origen de la escritura se sitúa históricamente en Mesopotamia, en Sumer, en el cuarto milenio antes de J.C., y su aparición obedece a la necesidad de llevar la contabilidad de sacos de grano y cabezas de ganado. Allí se descubrieron las llamadas tablillas de Uruk, con escritura llamada cuneiforme, por la forma en que se realizaba, con signos en forma de cuña o triángulo (cunneus, en latín).

Un progreso fundamental consistió en procurar que los signos reflejasen los sonidos de las palabras en la lengua hablada: el fonetismo. Para ello, los egipcios utilizaron el procedimiento del jeroglífico, es decir, un pictograma que no designaba el objeto sino otro objeto cuyo nombre fuera fonéticamente similar. La escritura jeroglífica, a diferencia de la cuneiforme, más austera y geométrica, es fascinante. Está hecha con dibujos muy estilizados, cabezas humanas, pájaros, animales, plantas y flores. La propia palabra “jeroglífico” significa “escritura de los dioses”. Según los antiguos egipcios, fue el propio dios Tot el que habría creado la escritura y luego habría hecho don de ella a los hombres. Los primeros documentos con inscripciones jeroglíficas se remontan al tercer milenio a. de J.C., pero parece que la escritura apareció anteriormente.

Mientras que en el sistema sumerio las inscripciones inicialmente eran una especie de recordatorios que, poco a poco, se fueron convirtiendo en una escritura, el sistema egipcio, desde el principio, se configura como una verdadera escritura que puede expresarlo todo. Reproduce casi totalmente la lengua hablada, y transcribe tanto consejos para la agricultura, la medicina, la educación como oraciones, leyendas, el derecho y la literatura. Es una escritura muy original y compleja, formada por tres tipos de signos:
* Los pictogramas: dibujos estilizados que representan cosas y combinaciones de signos para expresar las ideas.
* Los fonogramas: los mismos dibujos u otros, pero que representan sonidos.
* Los determinativos: signos que permiten saber de qué categoría de cosas y seres se trata.

La escritura china nació hacia el segundo milenio a. de J.C. Es un caso único, pues es prácticamente la misma que la que los chinos leen y escriben hoy día. Al igual que en la escritura sumeria o egipcia los primeros signos fueron siempre dibujos, pictogramas y combinaciones de pictogramas que se fueron estilizando progresivamente. Tiene un carácter marcadamente poético. Su mayor peculiaridad consiste en que un solo sonido pronunciado puede significar varias cosas según cómo se escriba. Cada signo debe inscribirse en un cuadrado perfecto. Se compone de una clave que le da el significado y de una parte llamada fonética que da indicaciones sobre la pronunciación.

El empleo de los signos fonéticos fue el invento creador de la verdadera escritura, por que antes sólo podían representarse cosas o ideas, mientras que en adelante, con la combinación de signos fonéticos, pudieron escribirse las palabras.
Sin embargo, los sonidos representados por jeroglíficos y cuneiformes eran sonidos complejos, equivalentes a nuestras sílabas. Quedaba pues, un gran progreso que realizar: reducir el número de signos a los estrictamente indispensables para representar los sonidos más simples que puede modular la garganta humana.

Esto fue obra de los fenicios, pueblo comerciante de Oriente, que hacia el año 1.000 antes de Cristo inventó el primer alfabeto, del que, a través de griegos y romanos, deriva el nuestro. La palabra alfabeto es de origen griego, formada a partir del nombre de las dos primeras letras de su abecedario: alpha y beta.

La invención del alfabeto supuso una conmoción en el mundo de la escritura. Hasta entonces, para saber leer y escribir en cuneiforme, en jeroglíficos egipcios o caracteres chinos era necesario conocer y manejar una gran cantidad de signos, lo cual sólo era posible para una minoría que detentaba el poder. Ahora con la aparición del alfabeto se democratiza el saber, ya que con unos treinta signos se podía escribir todo.

El primer alfabeto fenicio constaba de veintisiete letras. Tuvo un móvil económico al igual que la escritura cuneiforme. Los fenicios ocupaban geográficamente lo que en la actualidad es el Líbano. No tenían tierras para cultivar y se dedicaron al comercio; ello los puso en relación con todo el mundo mediterráneo. Se enfrentaban a muchas lenguas y dialectos que no entendían y solucionaron el problema con la creación del alfabeto, que ha llegado a nuestros días con pocas variantes. De este alfabeto fenicio procede el nuestro, así como también el árabe. Era incompleto, en el sentido de que carecía de vocales, que aparecieron posteriormente inventadas por los griegos.

El alfabeto fenicio, perfeccionado por los griegos, es el alfabeto adoptado por el mundo romano, de donde pasará al resto del mundo, salvo a los pueblos eslavos que desarrollaron uno propio: el alfabeto cirílico.

El alfabeto hebreo procede del arameo, que apareció hacia el siglo VII a. de J.C. Era bastante parecido al fenicio. Posee 22 caracteres sin vocales, pero se escribe de derecha a izquierda. Tuvo gran influencia en nuestra historia, ya que en esta lengua se escribieron casi todos los libros bíblicos del Antiguo Testamento.

El alfabeto árabe, que también procede del fenicio, consta de dieciocho signos que, asociados a unos puntos, forman veintinueve letras: Se escribe y lee de derecha a izquierda y no se anotan las vocales, como en todas las escrituras de origen fenicio. Parece que las primeras inscripciones ya propiamente árabes aparecieron en el año 512-513 d. de J.C. Su nota característica es la capacidad para adoptar innumerables formas, siendo elemento decorativo esencial de las mezquitas y de los demás monumentos (arabescos). El árabe se escribe con dos modalidades, la cúfica, de tipos más rígidos, delineados y fijos que se atestigua hacia finales del siglo VII, y la násquica, forma cursiva, antecedente de la escritura árabe moderna.

Del alfabeto griego no existe una información precisa acerca de cómo se gestó, pero hay certeza de que hacia el siglo V a. de J.C. ya existía; tenía veinticuatro signos o letras. Es fundamental destacar que fueron los griegos los que crearon las vocales. Con la escritura griega apareció también una de las literaturas más ricas de todos los tiempos, en la que tienen cabida todos los géneros: poesía, teatro, narración, historia y filosofía. Nuestra cultura le debe casi todo a la civilización griega, ya que de ella proviene nuestro abecedario latino.

El alfabeto latino se creó hacia el siglo III a. de J.C. Constaba de diecinueve letras, añadiéndose mas tarde la “x” y la “y”, hacia el s. I a de J.C., en la época de Cicerón. No existe certeza sobre su origen, ya que si bien es probable que procediese de la lengua etrusca, a quienes los griegos en su expansión transmitieron su cultura, otras hipótesis mantienen que vino directamente del alfabeto griego sin tener como intermediaria a la escritura etrusca.

Los romanos escribían al estilo de los griegos, que utilizaban las mayúsculas para la piedra y las minúsculas para los demás soportes como el papiro o las tablillas de cera.
Con la creación del alfabeto latino los romanos dieron a su imperio un idioma común que ha perdurado hasta nuestros días.

En los siglos II y III d. de J.C. apareció la “nueva escritura vulgar” y también la “uncial” que se difundieron por todas las regiones de Europa donde vivían los romanos y donde se escribía el latín. Pero a partir del S. V todo este mundo cultural entró en crisis, sobre todo por la destrucción del Imperio y la creación de nuevos estados en las antiguas provincias. Esta circunstancia histórica es muy importante porque dio lugar a la creación de nuevas lenguas y escrituras nacionales.

Durante siglos, en la Europa medieval, sólo se escribió en latín. La escritura, entonces, era patrimonio exclusivo de los monjes, ya que eran muy pocos los laicos que dominaban la escritura. Desde el siglo IX ó X cada monasterio tenía su scriptorium donde se copiaban, decoraban y encuadernaban los manuscritos. Solía ser la única sala que se calentaba (calefactorio). Los monjes sólo interrumpían su tarea para rezar. Eran auténticos virtuosos, y sus trabajos verdaderas obras de arte.

A finales del siglo XII, los copistas laicos que colaboraban con los monjes se fueron organizando en talleres y en gremios. Redactaban los documentos oficiales de la nueva burguesía comerciante y también libros. Hasta entonces los libros habían sido obras de lujo que sólo iban dirigidos a una minoría: la nobleza y el clero. Ahora la burguesía iba a tener acceso a la literatura. Se creó una demanda tan grande que los artesanos no podían satisfacerla. Sólo el invento de la imprenta permitirá -desde el siglo XVI- satisfacer esta nueva necesidad.

El alfabeto cirílico: hacia el año 860 d.C. unos religiosos griegos que vivían en Constantinopla evangelizaron a los eslavos e idearon un sistema de escritura conocido como alfabeto cirílico por el nombre de uno de sus creadores, San Cirilo, apóstol de los eslavos. Procede del griego. No obstante, para reproducir determinados sonidos que existían en el eslavo se crearon algunos caracteres que no existían en griego. Las variantes del alfabeto cirílico son las escrituras que corresponden al ruso, ucraniano, serbio y búlgaro, pero no es el caso polaco, checo, eslovaco o esloveno, que se escriben en caracteres procedentes del alfabeto romano.

Soportes de la escritura


Los egipcios escribían con una pequeña caña puntiaguda, mojada en una especie de tinta que se preparaba con agua, goma y algunas sustancias vegetales que le daban el color. Usaban como papel los tallos de una caña, el papiro (de ese nombre ha derivado nuestra palabra papel), que crecía abundantemente en las orillas del Nilo.

Las inscripciones en las paredes de los monumentos y las tumbas eran, por lo general, grabadas o pintadas; los egipcios se preocupaban en tales casos de que los signos fuesen ejecutados con mucha precisión y exactitud. En cambio, cuando se escribía sobre papiro no se respetaba esa minuciosidad en el dibujo, y así se fue desarrollando un tipo de escritura popular más simple, diferente de la otra, como son diferentes, entre nosotros, la escritura a máquina y a mano.

En cuanto a la escritura china, su principal aportación fue el invento del papel que revolucionó el mundo de la escritura, ya que permitía escribir con gran rapidez. Se realizaba por maceración de los residuos de la seda. Los chinos guardaban celosamente el secreto de su fabricación. Si bien, España fue el primer país de Europa que lo conoció. Los caracteres se caligrafiaban con un pincel y tinta (tinta china); y el papel adoptaba la forma de rollo. En las imágenes aparecen estos rollos cargados a las espaldas de los peregrinos budistas que atravesaban el país.

Otro soporte fundamental para la escritura fue el pergamino. Tuvo su origen en la ciudad de Pérgamo, en Asia Menor. Durante el siglo II antes de nuestra era, Egipto se negó a proporcionar a Pérgamo, que era su rival, los papiros indispensables, por lo que los escribas tuvieron que recurrir a otro material: el cuero.

El pergamino procede de la piel de un animal, generalmente ternera, cabra, oveja o carnero. Esta se dejaba en remojo en agua durante un prolongado período de tiempo, después se le daba una lechada de cal para eliminar la epidermis, evitar que se pudriera y facilitar la eliminación del vello, que se hacía a continuación; finalmente se raspaba el tejido subcutáneo. Una vez reducida la piel a una capa fina y limpia de la dermis, se estiraba y tensaba sobre un bastidor, donde se goteaba y raspaba con cuchillas de acero pasando a continuación un trapo húmedo con agua y polvo calizo; esta operación se repetía varias veces, de modo que, a base de secar y mojar la piel tensa, se producía un reordenamiento de las fibras de colágeno que daban el aspecto característico de la trama del pergamino. Una vez quitada la piel del bastidor, se apoyaba sobre un caballete y se volvía a rascar, ahora en seco, con cuchillas de cierta curvatura, para hacerla aún más fina y flexible, luego se pulía con piedra pómez. Con las virutas que se desprendían del raspado se fabricaba la cola de pergamino, usada para teñir lana, para pinturas y para encolar papel.

La ventaja fundamental de la piel de cordero y de ternera que pueden aguantar la escritura por las dos caras. La vitela es un pergamino de calidad superior que se obtiene al tratar la piel de terneras jóvenes o recién nacidas. Tiene la cualidad de que no se “bebe” la tinta o la pintura, y conserva mejor sus colores originales; por ello las más bellas miniaturas se realizaron sobre este material.

La aparición del pergamino trajo consigo dos progresos decisivos: por una parte, permitió la utilización de la pluma de oca que ofrecía muchas más posibilidades que el pincel de caña, algo basto. Por otra parte, permitió la aparición del libro, mejor dicho, el “codex”, precursor de nuestros libros, dada la posibilidad que ofrecían los folios de poderse doblar y coser.

Finalmente, en el siglo XV aparece la imprenta, inventada por Johannes Gutemberg en la ciudad alemana de Maguncia, junto al Rin, donde imprimió en 1450 una magnífica “Biblia latina”. Con los años y diversos progresos técnicos su invento se fue perfeccionando.

Gutemberg se dio cuenta del interés de utilizar el papel, material que ya había sido empleado por los chinos anteriormente, y que, con unas pocas mejoras, se siguió utilizando.

Si bien consideramos a Gutemberg el inventor de la imprenta, lo cierto es que ya antes, en China, se había publicado en 1390 un libro impreso en caracteres metálicos móviles.

Los historiadores de la imprenta empezaron a hablar en el siglo XVII de la época incunable refiriéndose a los primeros años de su existencia, es decir, cuando la imprenta, estaba “en los tiempos de cuna”. Después se dio el calificativo de incunables a los libros que aparecieron en aquel período, hasta el final del siglo XV.

El primer país en disponer de talleres tipográficos, después de Alemania, fue Italia, con una situación económica brillante, cabeza, por un lado de la vida religiosa y, por otro, del mundo intelectual.

La imprenta llegó a España con cierto retraso por la situación periférica de la Península y por la falta de grandes universidades o rica vida urbana. Los primeros impresores fueron alemanes. En total fueron veintiséis las ciudades españolas que dispusieron de imprenta en el siglo XV, como Barcelona, Zaragoza, Valencia, Segovia, Palma de Mallorca, Murcia y otras sedes episcopales como Santiago, pequeños pueblos como Montalbán y monasterios como Montserrat.

El descubrimiento de la imprenta supuso el renacimiento del comercio del libro en Europa, desaparecido prácticamente desde la caída del Imperio Romano. Desde el principio, se reconoció que la imprenta había abaratado el libro notablemente. La oferta de libros se centraba en el tema religioso. Dentro de este grupo estaban las Biblias completas o en ediciones parciales. También los libros litúrgicos, misales,... Las obras eruditas clásicas, medie vales y contemporáneas entre ellas grandes tratados teológicos y filosóficos que se estudiaban en las universidades.


Naturalmente a medida que pasaba el tiempo, fue aumentando el número de obras originales, escritas para ser impresas.

La imprenta, tal como fue inventada por Gutemberg, no podía hacer más de 300 hojas al día, por lo cual en 1783 Didot la perfeccionó haciendo que se pudiera imprimir en grandes formatos. Y posteriormente el alemán F. Koeing en 1812 pone a punto la rotativa, compuesta por dos elementos cilíndricos, que fue decisiva para la aparición de los periódicos.


Carmen Galán, Eva Mª Jiménez.- Scriptorium, el descubrimiento de la escritura.Consejería


Educación, Com. Madrid. 2.002. Págs. 62-63

domingo, 13 de abril de 2008

HISTORIA UNIVERSAL Y PREHISTORIA.




CONCEPTO DE HISTORIA






La Historia es el estudio o la ciencia que estudia los hechos o fenómenos (de todo tipo y de toda duración) trascendentes de la vida de la humanidad, en todas sus conexiones, tanto sincrónicas (con hechos de la misma época), como diacrónicas (con sus antecedentes y causas, y con sus consecuencias). Diacrónico significa de épocas diferentes: anteriores o posteriores. Sincrónico significa que es de la misma época, simultáneo.


Fenómenos históricos según su duración:
de corta duración: acontecimientos. Son los que se producen en unas horas o días. (El crack del 29)
de media duración: coyunturales. Se desarrollan en pocos años. (La I Internacional)
de larga duración: estructurales. Se desarrollan en siglos. (La romanización, la Reconquista).
Profundización y ampliación de la definición de historia


La historia es la ciencia que estudia la interconexión sincrónica y diacrónica de los fenómenos importantes, proyectivos, de la vida de la humanidad que transcurre en el tiempo; los fenómenos, por tanto, que tienen la suficiente importancia para proyectarse en las épocas siguientes, en el futuro a través del presente; fenómenos de todo tipo -económico, social, político, cultural, artístico, religioso- y de toda duración -larga, media o corta-. Son procesos, pero no hay inconveniente en llamarlos hechos pese al malentendido positivista. El problema del positivismo no es que potencie demasiado los hechos, sino que no quiere considerar todos los hechos, sino sólo los cuantificables, medibles y, sobre todo, compatibles con su creencia de lo que es científico; y descarta los que los pueden valorar y dar sentido, precisamente los más vitales.


Hay hechos trascendentes y hechos que se agotan en su puro pasar, como dice Millán Puelles. Los primeros, por influir en el curso del acontecer humano ulterior y dar a éste una orientación, entran en la historia; los otros, como cerrados y estériles, quedan fuera de ella. Aquello a lo que compete ser histórico es actual en tanto que presente considerado de manera formal, no material; lo histórico se define únicamente por su permanencia. En este sentido, toda historia es historia contemporánea. Cada situación histórica presenta una interconexión sincrónica de elementos de todo tipo, pero además tiene -según el mismo autor- un doble contexto previo y posterior, una dirección proyectiva, además de una dimensión retrospectiva. Lo que hace ser histórico a un fenómeno es la virtualidad por la que trasciende. Historiar, por tanto, es conocer la virtualidad de los fenómenos. De ahí el carácter formalmente conectivo de todo conocimiento histórico. Establecer la conexión es el conocimiento histórico. Lo demás lo es sólo indirectamente, materialmente, si sólo es preparar los materiales. La forma del conocimiento histórico es la síntesis dinámica y conectiva de la continuidad de los fenómenos o procesos. Analizar objetos históricos aislados no es tarea histórica. Pero sí insertar en su contexto histórico ese análisis, que puede tomar del economista, sociólogo, filósofo, etc., o hacerlo él en cuanto economista, sociólogo, filósofo. Esto es combinar lo lógico con lo cronológico adecuadamente. Establecer el sentido general correcto y, en él insertar los datos trascendentes que lo indican verificados concienzudamente.


Todos estos planteamientos enlazan y se aplican a la metodología didáctica. Como trabajar la cronología más que como memorización de fechas, como búsqueda de las fechas de fenómenos históricos significativos, exponiendo su significado. Así se ayuda a evitar la cuantofrenia (Gurvicht). En el conocer histórico, el entendimiento lleva a unidad conectiva los elementos plurales coimplicados y verificados. Su única norma es la verdad. Así se puede superar la visión burocrática de la historia y también la manipulación histórica de signo contrario.


Todo ello utilizando el lenguaje común, llano, sencillo, sobrio que, por otra parte, es el más apropiado en historia, no la pedantería, que es inapropiada en todo. La historia nunca ha sentido la necesidad de usar tecnicismos, llega a decir F. Suárez; y Braudel recomienda taxativamente usar las palabras vivas del lenguaje vulgar. Lo cual no quita, sino que, al contrario, exige aclarar a los alumnos los tecnicismos y terminologías tópicas de las escuelas de moda para que les pierdan el miedo y para que sepan manejarse con soltura ante las realidades más allá de la barrera de las apariencias.


Libertad y verdad en la historia las ciencias humanas o sociales no son deterministas. No pueden conseguir establecer leyes deterministas que permitan conocer el futuro humano en términos matemáticos a partir de datos empíricos naturales. Hay que tener en cuenta la personalidad libre de cada individuo en la multitud de las sociedades humanas. No obstante, hay una parte condicionada en la libertad de los actos humanos. Hay que contar con lo condicionando, con lo que el hombre decide y con lo que no decide.


Es evidente que el hombre como animal racional que es, según la expresión aristotélica, es un ser por una parte biológico, sometido como tal a las leyes de la bioquímica. Y entra en los esquemas de la caracteriología por la interacción psicosomática. Además está inmerso en la naturaleza. Asimismo es evidente, por otra parte, que, como ser racional y social por naturaleza -también según el mismo Aristóteles-, tiene tendencia siempre a la afirmación y realización de valores tales como verdad, justicia, bondad, fraternidad, solidaridad, laboriosidad, creatividad... Y que tiene pasiones que someter para que impulsen en el mismo sentido, porque si no, frustran esos valores sometiéndole y convirtiéndole en un mal para sí mismo y para los demás.


Por su parte, la Sociología nos indica que además de los factores de la naturaleza, existen los factores sociales y económicos y que también influyen en el quehacer humano: factores geográficos y demográficos; las condiciones económicas tan ligadas a su vez a las geográficas y a las demográficas, además de a los factores culturales; sociales (idiosincrasia nacional o regional, costumbres, tradiciones, propaganda y publicidad, presión social, control social); políticos (coacciones, presiones, interiorización ideológica, terrorismo)... Todo esto es verdad que condiciona los actos humanos, sobre todo considerados a escala social. Y que hay muchos actos reflejos e instintivos, pasionales, influidos y coaccionados por la propaganda y otras presiones y no tan puramente voluntarios, incluso y sobre todo en los que dicen hacer lo que les da la gana. Pero todo esto no elimina la voluntad libre: una cosa es que la voluntad pueda o no y otra muy distinta que en lo que pueda, poco o mucho, sea libre, como dice Ferrán. Y el papel de la libre voluntad humana es la afirmación y realización de aquellos valores a través de los condicionamientos materiales y sociales y sirviéndose de ellos incluso. La libertad es la liberación de las coacciones del mal precisamente, el poder liberarse, o en realidad ser liberado de las coacciones nocivas, no tener siempre que obrar mal forzadamente, coaccionados interna o externamente, sino poder obrar bien.


La verdad no obstante, se les puede llamar ciencias a las sociales en el sentido de que buscan un conocimiento demostrativo con pruebas de la verdad de sus conclusiones. Y lo buscan con métodos que pueden ser de alta especialización, utilizando a veces la tecnología más moderna para obtener información de sus fuentes y procedimientos matemáticos en el tratamiento de sus datos. El objeto de la Ciencia es la verdad o, lo que es lo mismo, lo que busca la ciencia es el conocimiento de la realidad. No subjetivismos, que son fuente de enfrentamiento, sino la verdad, en la cual todos podemos coincidir. Como decía Machado (Proverbios y cantares, LXXXV):

Y también, en lo que se puede aplicar para rechazar el concepto burocrático de la historia, como lo expresaba Einstein en carta al ministro de Educación de Mussolini antes de 1932:
"El deseo de alcanzar la verdad debe anteponerse a todos los demás. Fue este principio el que permitió a nuestra civilización iniciar su desarrollo... la búsqueda de la verdad científica, al margen de los intereses prácticos de la vida cotidiana, es algo que todo gobierno debería considerar sagrado, y, en interés de todos, debería dejarse trabajar en paz a los honrados servidores de la verdad".


La Geografía y la Historia vienen integrando desde hace muchísimo tiempo todo un conjunto de elementos materiales de las otras ciencias sociales, además de otros de las ciencias naturales y de algunos operativos matemáticos y, por supuesto, son informadas por las concepciones filosóficas subyacentes o explícitas, pero siempre decisivas para comprender y, por tanto, para expresar los conocimientos históricos: "La verdad de la historia está en función de la verdad de la filosofía que el historiador pone en juego" (H.I. Marrou).


De hecho, los profesores de Geografía e Historia conocemos por lo general las otras ciencias sociales a través de esta integración y utilización de sus conocimientos en nuestras disciplinas habituales, pero desde el punto de vista, u objeto formal, geográfico o histórico. El objeto material puede ser y es el mismo que el de otras ciencias, pero el objeto formal, lo que hacen con esos materiales, las define como ciencias diferentes esencialmente. Cada ciencia recibe sus principios de su ciencia superior. El concepto de lo que son las cosas y de lo que es el hombre y de todo lo humano lo reciben la Historia y la Geografía de la Filosofía. Cuando el geógrafo y el historiador, para hacer su Geografía y su Historia, conocen y definen esencialmente lo que es el hombre y todo lo humano, para explicar cómo ha llegado a ser lo que es y cómo se distribuye por la superficie del planeta, lo conocen y definen haciendo filosofía. Aunque sea partiendo de lo que diga el filósofo, es el geógrafo y es el historiador quienes lo tienen que comprender y expresar ellos. Y así lo hacen, sea buena filosofía, o falsa filosofía, como acontece.


El concepto de Prehistoria


La necesidad que siente el hombre de comprenderse a sí mismo a través de su pasado le ha impulsado a la búsqueda incesante de su historia colectiva más remota. El hombre prehistórico, desconocedor del lenguaje escrito, transmitía oralmente a sus sucesores las experiencias de sus descubrimientos. Este período es, con mucho, el más dilatado de la historia de la humanidad. Con la invención de la escritura, la historia alcanza contornos más precisos, aunque se limita al registro de los hechos que tienen como centro la descripción de los acontecimientos más heroicos y gloriosos de las respectivas civilizaciones que glosa. Serán los griegos quienes darán a la historia un perfil más objetivo y científico. Así Herodoto, Polibio, Tucídides y Pausanias se dedicaron al estudio del medio geográfico, social y político en que se sustentaban las grandes civilizaciones del pasado. La Edad Media representó una ruptura con este proceso, para dar paso a una concepción estática y determinista de todo lo social. El Renacimiento, que inaugura una fructífera etapa del desarrollo humano, va a ser el punto de partida de una nueva concepción de la historia. Los grandes descubrimientos geográficos, el auge del comercio y el desarrollo científico conducirán a los profundos cambios sociales y políticos de finales del siglo XVIII y del siglo XIX. Es en este momento cuando la historia adquiere un rango verdaderamente científico. De una historia exclusivamente militar, política o diplomática se pasó a una nueva concepción que, sin olvidar los elementos de la historia tradicional, incorporó el estudio de la economía, la sociedad y la cultura.

El análisis, la comparación y la especialización darán lugar a la aparición de las grandes síntesis históricas y de las grandes escuelas. Por motivos de tipo pragmático la historia se suele dividir en Prehistoria, Edad Antigua, Edad Media, Edad Moderna y Edad Contemporánea. Conviene precisar que esta división puede resultar arbitraria. En primer lugar porque el devenir histórico es un proceso unitario y, en segundo término, porque los distintos niveles de evolución histórica no siempre son equivalentes para todas las culturas o sociedades situadas en las mismas coordenadas temporales.

Más allá de sus evocaciones románticas, el término Prehistoria resulta algo confuso, puesto que semánticamente designa lo que ha acontecido antes de la Historia. Sin embargo, arbitrariamente hemos convenido que en la Prehistoria caben todas aquellas culturas desarrolladas por el hombre anterior a las grandes civilizaciones protohistóricas y prehistóricas. Nos estamos refiriendo a las sociedades forjadas por homínidos emparentados con nosotros y a cuyo conocimiento accedemos gracias a los objetos manufacturados o manipulados que nos han legado y que nos proporcionan una información valiosa sobre su forma de vida, sus actividades artísticas, espirituales, económicas, etcétera. Se trata de la época más dilatada de la aventura humana, cuyos perfiles son a menudo oscuros y extremadamente variados en el espacio y el tiempo, y cuyo estudio precisa del concurso de múltiples ciencias auxiliares, como arqueología, edafología, geología, botánica, paleontología, antropología, física, química y matemáticas, entre otras.

Ofrecer el panorama general de algo tan complicado y tan prolijo como es la Prehistoria resulta difícil. En realidad, establecer los límites culturales es relativamente fácil: la Prehistoria se inició con las primeras evidencias de la actividad humana y concluyó cuando aparecieron los primeros textos escritos. Por otra parte, se da la paradoja de que la mayor parte de la historia del hombre es Prehistoria, puesto que, en comparación, la historia escrita ocupa un lapso de tiempo francamente exiguo: unos cinco mil años solamente dentro de un período total de dos millones. Habida cuenta de que la finalidad de la Prehistoria es reconstruir el pasado del hombre, para alumbrar lo que ha sido la época más dilatada de la historia de la humanidad, habrá que centrarse y hacer hincapié precisamente sobre este pasado, a menudo oscuro. La Prehistoria es una de las ramas históricas más jóvenes, nacida hace poco más de un siglo. Sin embargo, recoge los hechos del pasado más remoto de la humanidad que son, quizás, los de más difícil interpretación. Así, aunque esta etapa es la más larga de la historia de la humanidad, la documentación con que se cuenta para reconstruirla no es mucha. Hay momentos de los que sólo se tienen algunos instrumentos de piedra y, en el mejor de los casos, los restos de los animales que sirvieron de alimento. En estas circunstancias, resulta difícil poder determinar cuáles fueron sus modos de vida, de manera que, en vez de hablar de cultura, hay que referirse a complejos industriales, ya que sólo se dispone de las industrias (herramientas y útiles), y a veces tan primitivas, que la información que aportan resulta muy escasa.


Fuente bibliográfica: Gran Enciclopedia Interactiva
© 2006 EDITORIAL OCEANO



La división de la Prehistoria: el Paleolítico


Basándose en los escasos restos materiales hallados, en la actualidad se acepta comúnmente que, hacia la mitad de la era cuaternaria, el hombre había iniciado ya su camino como fabricante de utensilios y herramientas: básicamente hachas de mano (bifaces) y toscos guijarros tallados de un modo rudimentario, que se utilizaban para la caza y la defensa personal.

Durante el Paleolítico Medio, la industria lítica se perfecciona sensiblemente, al tiempo que se reduce de tamaño. Este progreso técnico viene representado por la cultura musteriense, que se extendió por parte de Europa y Asia y el norte de África. Ligado estrechamente al Musteriense se desarrolla un homínido, el Homo sapiens neanderthalensis u hombre de Neandertal (80 000-35 000 a.C.), que ha sido calificado de paleoántropo, porque presenta rasgos evolutivos superiores respecto a los homínidos anteriores, y que habría dado paso al hombre moderno, el Homo sapiens sapiens, en pleno Paleolítico Superior.

Los neandertales vivían agrupados en hordas y se dedicaban a la caza, la pesca y la recolección de frutos de árboles y plantas silvestres, y también de granos de gramíneas no cultivadas.
Sin embargo, estaban mejor armados que sus predecesores y pronto empezaron a dominar el medio que les rodeaba, así como a enterrar a sus muertos, practicando formas de enterramiento muy elaboradas que hacen suponer complejos cultos ceremoniales.

Los hombres de Neandertal desarrollaron así mismo una cierta especialización en la fabricación de sus útiles. Las grandes creaciones artísticas del Paleolítico Superior muy avanzada ya la última glaciación se sitúa el Paleolítico Superior. El continente europeo fue invadido por tribus asiáticas que, fundiéndose con el sustrato humano anterior, imprimieron un cambio trascendental a la cultura y a la población. La nueva oleada de pobladores trajo consigo técnicas distintas en el trabajo de la industria lítica (hojas, puntas, raspadores y buriles), que cada vez era más pequeña, aunque más eficaz.

Pero, quizás, la mayor innovación fue el trabajo del hueso y el asta de venado. Las nuevas técnicas son características de la etapa final del Paleolítico Superior y sus ejecutores son los representantes de un nuevo homínido, el de Cro-Magnon, que ya se considera un neántropo, un Homo sapiens sapiens, bastante semejante al hombre actual. Estos pueblos, junto con sus diversas culturas de cazadores de caballos, renos, ciervos, mamuts y bisontes, ocuparon durante miles de años Europa, las tierras bañadas por el Mediterráneo y grandes extensiones del norte de Asia y África.

Dentro del Paleolítico Superior se incluye también la cultura solutrense, que, en el occidente europeo, impulsó el surgimiento de hordas de cazadores armados con arcos y flechas de magnífica punta de sílex en forma de laurel o de pedúnculo. Extinguida la cultura solutrense, se impuso una nueva basada en la caza del reno y caracterizada por un esplendoroso desarrollo de la técnica del hueso y del asta y la reducción de los útiles de sílex: la cultura magdaleniense.


Fuente bibliográfica: Gran Enciclopedia Interactiva
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La división de la Prehistoria: el Neolítico

La palabra neolítico se aplica al período en que el hombre trabaja la piedra con una nueva técnica, el pulimento. Sin embargo, lo que en esencia caracteriza al Neolítico y que supone un cambio radical en relación con las bases económicas del Paleolítico, es el aprendizaje de técnicas que permiten al ser humano producir alimentos para su subsistencia. De esta manera, el hombre abandonó su estrategia adaptativa predadora del entorno, basada en la simple recolección de plantas y frutos silvestres. A pesar de que se usa el nombre de Revolución Neolítica, no se trata de una ruptura con el orden anterior, sino que más bien lo que se produce es un largo proceso en el que coexisten, incluso en un mismo espacio, formas de explotación basadas en la caza y la recolección, con el aprendizaje de técnicas de producción y mejora genética de cultivos, especialmente de gramíneas, y con la domesticación de animales. Este proceso cambia de sentido cuando en una región determinada las nuevas formas agrícolas y ganaderas, combinadas con la producción artesanal y una cierta diferenciación de funciones entre sexos, dan lugar al surgimiento de categorías sociales responsables de la organización de la producción y de las ceremonias de culto.

La concurrencia simultánea de estos procesos permitirá a su vez el establecimiento sedentario permanente a un número cada vez mayor de habitantes. Aparecen entonces aldeas, poblados y ciudades y se desarrollan una serie de técnicas como la cerámica, el tejido, la rueda, el palo cavador y, finalmente, la metalurgia.

Junto a la agricultura, la domesticación de animales fue otro de los rasgos revolucionarios del Neolítico. Se cree que el primer animal domesticado fue el perro, auxiliar del cazador, al que seguirían otros: el buey, el caballo, el asno, la cabra, la oveja y el cerdo, que convirtieron al cazador paleolítico en pastor.

Religión de los pueblos prehistóricos: si desde el Musteriense adquiere gran importancia el culto a los muertos (lo cual es indicativo de un importante grado de espiritualidad), el Paleolítico Superior, en especial el Magdaleniense, supuso el desarrollo de formas de culto colectivo, deducido de la proliferación de pinturas rupestres y de estatuillas de diosas de la fertilidad denominadas Venus paleolíticas. Gracias a los restos funerarios conservados y al descubrimiento de centros de culto se sabe que, a partir del Neolítico, se hace evidente la importancia del culto a los muertos, así como la construcción de grandes monumentos megalíticos (mega = grande y litos = piedra).

Dolmen Monumento megalítico formado por varios soportes de piedra verticales sobre los que descansa una losa horizontal.Pinturas rupestres Representaciones humanas y animales asociadas a ritos mágicos para fomentar la suerte y abundancia en la caza y una mayor fertilidad.

El hábitat: el ciclo de los cultivos obliga al hombre prehistórico a permanecer en lugares próximos a los mismos, para velar por la abundancia de la futura cosecha. Aparecen, así, las primeras aldeas y poblados. Los poblados prehistóricos más antiguos que los arqueólogos han exhumado estaban formados por casas dispuestas irregularmente. En ocasiones, aparecían rodeados por una zanja o empalizada. El poblado de Jericó (Palestina) estaba protegido por altas y fuertes murallas. Los materiales empleados para la construcción de las viviendas variaban según las distintas condiciones climáticas y los materiales disponibles (piedra, madera, barro, juncos, paja y otros vegetales ligeros).

También variaba la forma de la vivienda, siendo las de planta rectangular o circular las más represen tativas de este tipo de poblados.

El desarrollo de la cerámica :Tradicionalmente, la cerámica se ha considerado como uno de los elementos más característicos de las culturas neolíticas.

Posteriormente, este punto de vista se modificó al comprobarse que muchas sociedades neolíticas avanzadas desconocían el uso de la técnica alfarera, mientras que determinadas culturas nómadas y de cazadores-recolectores utilizaban en sus desplazamientos vasijas y también recipientes de cerámica para guardar generalmente los alimentos. El uso de recipientes de arcilla endurecidos al horno permitió una notable variación en la dieta de estos pueblos agricultores-ganaderos, ya que gracias a la cerámica se podía cocer los alimentos.

Pero, junto a esta cerámica, destinada a usos prácticos y cotidianos, aparece otra cuya finalidad es fundamentalmente estética y en la que el elemento decorativo es fundamental. La cerámica de Tell-Hassuna (poblado exhumado de Irak), marca la transición hacia las sociedades pre urbanas de Mesopotamia.

Alfarería Arte de fabricar vasijas y objetos de barro cocido, surgido con la vida sedentaria del período neolítico.Estatuillas Representaciones femeninas ligadas a una dimensión ritual favorecedora de la fecundidad humana.


Fuente bibliográfica: Gran Enciclopedia Interactiva
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viernes, 28 de marzo de 2008

Esa Historia del Che Guevara visto por Lic.Richard Campos


CHE GUEVARA “ DONDE NUNCA JAMAS SE LO IMAGINABAN.”



LIC. Richard Campos HISTORIADOR

Mayo 1968 el mundo se conmociona y la década del 60 vive su clímax, Cuba recibe clandestinamente copia del diario que el Che Guevara escribió en su campaña guerrillera en BOLIVIA.

El gobierno cubano preparo una masiva publicación .La habana informa al mundo la edición del libro y su distribución gratuita.
Editoras internacionales reciben copias del texto para su inmediata difusión. El diario permite conocer aun más la personalidad del Che, su prestigio legendario de revolucionario consecuente se agiganta.

El 07 de Octubre de 1967 ultimo día de sus anotaciones, su columna guerrillera solamente esta reducida a 17 hombres, y en una situación desesperada ese día el che escribe,´´ Se cumplieron los 11 meses de nuestra iniciación guerrillera sin complicaciones bucólicamente”. No había perdido su espíritu de lucha ni su aguda capacidad para la ironía.

Relata un militar que participo en la captura, ´´ Cuando se produjo el estallido guerrillero, ya habíamos elaborado un plan para un programa de entrenamiento de lo que hoy se conoce como Segundo Rangers. Posiblemente hubiera comenzado a fines de año. Debido de la amenaza que representaba la guerrilla, aceleramos el programa comenzamos unos 5 meses y lo terminamos hace 2 meses, lo que significo un programa de entrenamiento de 3 meses para los Rangers.”.

¿QUE TIEMPO Y EN QUE PAISES BUSCO AL CHE GUEVARA?

´´ Habían varias personas buscando en distintos países, sobre todo en América Latina, el sureste Asiático, y de este modo dimos con él. No lo encontrábamos porque estaba siempre un paso adelante, pero aquí creo que se le agotó la suerte.”

Al mediodía del 8 de Octubre en un lugar conocido como QUEBRADA DEL YURO, en el oriente BOLIVIANO, libra su último combate. Inutilizado su fusil por un disparo y herido en una pierna cae prisionero, trasladado a un caserío se le encarcela en un lugar utilizado como escuela. Al día siguiente (09-Oct.1967), llega la orden de la Capital Boliviana y es asesinado.

Su cadáver es trasladado hasta el Pueblo de Valle Grande, en el Departamento de STA. Cruz, es puesto a la prensa y a la población en un lavadero de la localidad.

Ernesto Guevara de La Serna conocido como el Che entra en la historia para siempre, su imagen recorre el mundo desde ese momento y hasta hoy tenía al morir 39 años.

Argentina 1927, Ernesto Guevara Lynch (padre), providente de clase media se casa con Celia de la Cerna (madre) de familia acomodada y de carácter rebelde de esa unión nace Ernesto en la Ciudad del Rosario el 14 de Junio de 1928.

A los 15 días de su nacimiento Ernesto sufre una pulmonía muy sería que siendo esta el verdadero origen de su asma. A los 2 años se le presenta el primer ataque de asma, los padres lo cuidan pero no lo sobreprotegen, Ernesto aprende a convivir con el asma, no se deja vencer por las limitaciones, batalla con todas sus fuerzas y su voluntad.

A los 10 años el ambiente familiar lo pone en contacto con la guerrilla civil española, despertando su curiosidad por el acontecimiento y su solidaridad infantil con la Republica.

Ernesto Guevara Linch, (padre del Che), estaba en comunicación con los Republicanos Españoles, allí en Altagracia fundo algunos comité de ayuda y es desde ese momento donde Ernesto empieza a conocer el fondo de la guerrilla y de la guerra, en su cuarto tenia todos los mapas Españoles con banderilla de la guerra Española.

En Marzo de 1947 la familia se instala en Buenos Aires, Ernestico ya es Ernesto, va a cumplir 19 años y matricula en la universidad en la carrera de Medicina. A finales de 1951, interrumpe sus estudios y acepta la invitación de su amigo Alberto Granado, para realizar un viaje en motocicleta por el continente Latinoamericano, ambos comparten afinidades en diversos temas y preocupaciones, lo une también una inmensa curiosidad por la vida.

Se suma al viaje para buscar una motivación esencial en su vida, no encontrando todavía su destino, llevaba siempre su cuaderno donde anotaba todo lo que hacía.
Compartiendo su mate con los obreros en cada pueblo que iba, escuchando los atropellos que le hacía la policía a los compañeros comunista. Se impresiona con las condiciones de trabajo y vida de los mineros chileno.

En Perú el recorrido por el leprosorio de San Pablo a orillas del Amazona es una etapa crucial del viaje, el Dr. Hugo peche leprologo, profesor universitario y militante comunista peruano le apoya con una calidad colaboración profesional y humanitaria, brindándole hospedaje en el hospital, trabajando con ellos aproximadamente de 2 a 3 meses, les proporcionaron alimentos y ropas.

Las diferencias sociales encontradas en Perú lo marcaron y tuvo una visión certera de su futuro. Sale de San Pablo hacia Leticia, y luego de ocho años Ernesto le hace llegar sus recuerdos al Dr. Hugo Peche, “que provocara sin saberlo un gran cambio en actitud frente a la vida y la sociedad, con el entusiasmo aventurero de siempre, pero caminando a fines mas armónicos con las necesidades de América,” fraternamente Che. (LIBRO “LA GUERRA DE GUELLIRRA”.)

Agosto 1952 Granados queda trabajando en Venezuela y Ernesto regresa a Buenos Aires termina sus estudios de Medicina. Los meses por Latinoamérica se reflejan al concluir sus notas de viajes. “El personaje que escribió estas notas murió de nuevo al pisar tierras Argentina, el que la ordena y pule yo no soy yo por lo menos no soy el yo interior, ese vagar sin rumbo por nuestra mayúscula América me ha cambiado mas de lo que creí.”


En marzo de 1953 se gradúa de Medico con una tesis sobre alergia, la familia esta feliz, es llamado al servicio militar obligatorio pero lo declaran no apto. Le comunica a su familia que se va a Venezuela a reunirse con Granados.

En julio parte su segundo viaje se detendrá en diversos países, posponiendo su llegada a Venezuela, no llega a Caracas porque las noticias de la situación política que existe en Guatemala le hacen girar su destino hacia allá, Guatemala vive sus últimos meses sin saberlo del gobierno democrático de Jacobo Arbenz y de sus proyectos de reformas, imprescindibles para el país pero inadmisible para la oligarquía local; La united fruit company y el Departamento de Estado Norteamericano.

Le llegan preocupaciones y sugerencias familiares para que acabe de organizar su vida de Medico, a la cual el Che responde, “En Guatemala podría hacerme muy rico pero con el rastrero procedimiento de revalidar el titulo, poner una clínica y dedicarme a la alergia, aquí esta lleno de colega de cuellos, hacer eso sería la mas horrible traición a los dos yo que pelean dentro el socia ludo y el viajero.

Ernesto conoce a Hilda Gadea, exiliada peruana, establecen una amistad que devendrá una relación intima quien le mostró una forma más sistemática de estudio y el redescubrimiento del mundo de la ideología izquierdista.

Le informa a sus padres sobre la situación Guatemalteca, donde aviones proveniente de Hondura a plena luz del día bombardearon a la población, inscribiéndose en la brigada de sanidad para colaborar en la parte de salud y en brigadas juveniles para patrullar en la noche.

Hace amistad con NICO López exiliado cubano, quien esta estrechamente vinculado con Fidel Castro, finalmente se produce el desenlace que Ernesto resume así “En la noche del domingo 28 de Junio el Presidente Arbenz, hace insólita declaración de su renuncia, denuncio públicamente a la frontera y a Estado Unidos, como los causantes directos de todos los bombardeos y ametrallamientos sobre la población civil, el presidente dijo que hacia esto en su deseo de impedir que los norteamericano llegaran a estas tierra como amos Me dormí con un sentimiento de frustración frente a los hechos”.

El nuevo gobierno encabezado por el coronel Castillo de Armas, desata una represión feroz, Ernesto se axila en la embajada Argentina y rechaza regresar a su país en el avión que envía el General Perón para repatriar a los exilado, partirá hacia México donde se reencuentra con NICO López y a través de él conoce a Raúl Castro, este acaba de llegar de Cuba después de salir de la cárcel amnistiado junto a todos los participante del asalto al cuartel Moncada, poco después Fidel Castro arriba a la capital Mejicana, viene a organizar la lucha insurreccional. Ernesto ya sabe de la situación Cubana como para tener deseos de conocer al dirigente revolucionario más importante de su joven generación.

En el mes de julio de 1955 en un restauran mejicano sostiene la entrevista entre Fidel, el Che y Raúl Castro Ruz, es donde el Che decide unirse a ellos, por eso Fidel dice que el Che y Raúl son los primeros en formar parte de las futuras expediciones.

Al triunfo de la Revolución Cubana, fue designado presidente del Banco Nacional y Ministro de Economía (1960) y, finalmente, Ministro de Industria (1961). Su inquietud de revolucionario, sin embargo le hizo abandonar Cuba en 1965 y marchar al Congo. Relevado ya de sus cargos en el Estado Cubano, el Che Guevara volvió a Latinoamérica en 1966 para lanzar una revolución que esperaba fuera de ámbito continental; valorando la posición estratégica de Bolivia, eligió aquel país como centro de operaciones para instalar una guerrilla que pudiera irradiar su influencia hacía Argentina, Chile, Perú, Brasil y Paraguay.

Después de 30 años, el 28 de junio de 1997 los restos del Che Guevara fueron localizados, en Valle Grande, exhumados y trasladados a Cuba, donde fueron enterrados con todos los honores por su amigo y compañero ideológico Fidel Castro Ruz.







martes, 25 de marzo de 2008

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